martes, 31 de agosto de 2021

DAYANA SÁNCHEZ: "ERA MI LUGAR Y FUI"


El suplemento deportivo "MUNDO D" del diario "LA VOZ DEL INTERIOR" publicó la nota de María Eugenia MastrI a Dayana Sánchez que reproducimos a continuación.
La cordobesa que en Tokio se convirtió en la primera boxeadora olímpica argentina pasará al boxeo profesional, aunque ella “elegiría morir en el amateurismo”.
“Me gusta el boxeo amateur más que el profesional. El hambre de victoria, de querer ser arriba del ring, de querer ganar una medalla... a todo eso no lo veo en los que pelean por una bolsa de dinero”, le decía Dayana Sánchez a este diario allá por 2015, en la previa de su combate por el oro en los Juegos Panamericanos de Toronto, cuando se convirtió en la primera mujer argentina en ganar una medalla panamericana en boxeo.
Esa frase contrasta con el anuncio que hace ahora la cordobesa, después de haberse convertido en la primera boxeadora olímpica argentina, en los Juegos de Tokio. “Me voy al boxeo profesional”, avisa.
– ¿Qué queda de aquella aseveración que hiciste sobre tu gusto por el boxeo amateur?
No cambia. Si a mí me dijeran que me quede en el boxeo amateur, me quedo. Por mí, elegiría morir en el amateurismo.
– ¿Y por qué el cambio, entonces?
Pasa que a nivel nacional no tengo rivales. ¿Con quién pelearía? Y para estar en la selección hemos pasado por situaciones que me hacen pensar en cómo sería el trato y la relación. Es cierto que ahora fuimos a los Juegos Olímpicos y estuvo todo bien. Pero se trabajó en vista de lo que se tenía que hacer en ese momento y ya. Fue algo corto.
El pasado y el futuro de la boxeadora cordobesa ya no tienen mucho en común. Desde la semana pasada retomó los entrenamientos tras su participación en Tokio y especula con que “a fin de año o principios del próximo” pueda dar sus primeros pasos en el boxeo profesional.
Se entrena, como siempre, a la par de su hermana Leonela y bajo la tutela del “Pato” Virgilio Arauz. Y entre guanteo, trabajo físico y esa balanza que acompaña siempre a los boxeadores, “Day” deberá elaborar que sobre el ring ya no usará su cabezal. “¡Mi cabezal! Toda mi vida estuve ligada a él!”, dice con nostalgia.
OLÍMPICA
“Day” fue la primera en llegar a La Voz la semana pasada, en el recibimiento que este diario les hizo a nuestros deportistas olímpicos.
Hablar de la cita la hizo sonreír tanto como ese desfile de la delegación argentina con el que participó de la ceremonia inaugural el 8 de agosto en Tokio.
“Llegué justo; menos de una hora antes de la ceremonia. Busqué la ropa, me bañé, me cambié y bajé. No pensé en nada y fui. Sólo quería disfrutar todo”, asegura la doble medallista panamericana para quien “cada día era salir a disfrutar cada segundo”. “Literalmente, sentía que seguía durmiendo cuando me despertaba; estaba en un sueño”, confiesa.
Sus 12 días en la Villa Olímpica no sólo implicaron para ella cumplir su sueño. Dayana, en Tokio, volvió a pelear después de más de un año y medio, ya que llegó a la capital japonesa luego de cumplir una sanción por haber dado positivo en un control antidoping por el consumo de unos quemadores de grasa que contenían diurético (sustancia prohibida porque puede servir para esconder otras drogas).
“Volví a pelear en Tokio. Pero fue todo tan rápido que no pensé que hacía mucho que no peleaba. En eso caí después. En el momento, no”, asegura.
Es que “Day” recibió una invitación para participar en la categoría hasta 60 kilos de los Juegos a comienzos de julio y a su “sí” rotundo le siguió la puesta a punto para escribir una página histórica y ser la primera boxeadora olímpica argentina.
“Me costó mucho bajar de peso. Estaba seis kilos arriba y tenía que bajarlos en 10 días. Eso me mató. Porque yo físicamente estaba perfecta, plena, porque nunca dejé de entrenar, pero no estaba en categoría. S{i me faltaba guanteo; en lo boxístico no estaba al 100 porque no tenía con quién hacerlo para el nivel de la competencia a la que iba. No estaba preparada en lo boxístico para algo tan fuerte en tan poco tiempo”, reconoció.
Por eso, “mientras bajaba de peso” se subió al ring con la ayuda de sus compañeros.
“Cuando llegué a Tokio caí en todo y pensé “Vine a pasar vergüenza”. Pero pensaba eso y al mismo tiempo me sonreí; estaba feliz de estar en los Juegos”, confiesa la cordobesa, que “miraba todo, tenía de frente los anillos” y sabía que “no había forma de no estar bien ahí”.
“Lo tomé por el lado de que era mi sueño. Yo no me olvido de que cuando uno estaba tocando fondo te terminaban de matar y eran muy pocos los que te tiraban de la buena. Pero cuando me vi en esa situación supe que todo lo que se me dio fue por el esfuerzo que hice durante tantos años, porque me rompí y me lo merezco y no tenía por qué achicarme, si no me achiqué nunca. Fue por mí y para mí. Era mi lugar y fui”, sentencia.

A continuación el link para ver la nota en su sitio original:

Dayana Sánchez, entre el futuro como profesional y su sueño cumplido