miércoles, 28 de agosto de 2013

PABLO SARMIENTO: "Me Quiero Instalar Aquí, en Córdoba"


El Suplemento "MUNDO D" del diario "LA VOZ DEL INTERIOR" publicó en su edición de hoy la nota de Elbio Ibarra Preti a Pablo Sarmiento, el entrenador de Sergio "Maravilla" Martínez, que reproducimos a continuación.

Sobre el final de la entrevista, Pablo Sarmiento lanzó “la noticia-bomba”. En ese momento coincidieron el secreto guardado y una confesión inesperada: “Me quiero instalar aquí, en Córdoba, y ponerme a trabajar con mis boxeadores. Estoy buscando un lugar para poner un gimnasio. Tengo la idea de enseñar boxeo y entrenar boxeadores. He tenido varias propuestas de trabajo aquí, en el país, y afuera, en España, en Estados Unidos. Todavía no tengo nada concretado, pero la idea de quedarme en Córdoba está en mi cabeza”.
Al fin, hombre de mundo, Sarmiento imagina un regreso que contribuiría a sacudir el boxeo local de la inercia donde se mantiene. Es joven aún (42 años), se lo ve físicamente entero (apenas un par de kilos por arriba del peso cuando boxeaba), cuenta con una apreciable experiencia internacional y ocupar el rincón de “Maravilla” Martínez en sus peleas mundialistas le otorga capacidad profesional.
El año pasado se ganó un lugar entre los tres entrenadores más destacados en el plano internacional.
Ni bien abre el diálogo, juega con la “pinta” que lo ha popularizado. “Un gángster”, dice con una sonrisa por donde asoma un diente enchapado en oro. Lleva el detalle de gruesa cadena en el cuello, anteojos negros (se los quitó para la foto) y un sombrero tipo borsalino que recuerda a Santos Zacarías, otro técnico de boxeo de figura singular.
De vez en cuando, alguien recuerda que en su época de boxeador le llamaban “Hueso” (alias impuesto por el periodista Guillermo Favale en una transmisión televisiva). Como boxeador profesional, Pablo Daniel Sarmiento –a él le complace llamar a los demás por todos sus nombres– realizó una destacada campaña. Fue campeón sudamericano peso ligero tras ganarle por puntos al santiagueño Eduardo “Cirujano” Morales. Dos años más tarde capturó la corona I.B.O. al imponerse al inglés Billy Schwer.
Se radicó en España –justo cuando iba a pelear con Alberto Sicurella por el título argentino– y combatió donde había una oferta interesante, completando 50 peleas. Se retiró en Los Ángeles, cuando perdió ante Jessie Vargas.
Sarmiento se muestra fresco, de sonrisa inmediata, todo un ganador feliz. De a ratos extiende un gesto enamorado a Lucía, quien lo acompaña, y a su hijo, Facundo.
Son inevitables las preguntas que le plantean sobre “Maravilla” Martínez, su boxeador estrella, al que Sarmiento le concede un espacio importante. Se diría que el campeón es su “alter ego” (otro yo). Luego agregaría “pensamos igual” en los puntos boxísticos.
– Se los ve muy compinches.
Somos amigos, vivimos juntos, pero cuando tenemos que trabajar… trabajamos. Él como boxeador y yo como técnico. Siempre me llama “Míster”. Con Sergio repetimos una frase: disfrutemos todo esto. A mis pupilos yo les digo que suban al ring a jugar, a divertirse, porque nadie elige esto sin que le guste. Yo tuve la suerte que me entrenara Alcides Rivera en Villa María, un lujo. Siempre estaba de buen humor y uno se quedaba con ganas de regresar al otro día. Al gimnasio hay que disfrutarlo, si no, no se llega a nada. Después estuve con Carlos Pradeiro, otro técnico que me enseñó mucho. Yo aprendí de todos.
– Ahora, ¿tenés muchos pupilos?
Trabajo solo, no tengo ayudantes y por eso no puedo tener muchos boxeadores. Hay que dedicarle un tiempo específico a cada uno, saber no solamente de su técnica, sino de su personalidad. De mi gimnasio tuve que echar a dos compatriotas (se refiere a Héctor “el Tigre” Saldivia y a Israel Pérez) porque no se adaptaban a las normas de convivencia que yo pretendo. Ni “Maravilla” tiene algún privilegio. Ahí mando yo.
– ¿Quiénes son tus otros campeones?
Tengo a Javier “el Abejón” Fortuna (22-0-1/16 KO), dominicano, invicto, que es campeón interino A.M.B. pluma. También la dominicana Dahiana Santana (32-6-0/14 KO) que peleó en Vélez y le ganó a Claudia López, reteniendo la corona F.I.B. pluma. Al español Kiko Martínez (29-4-0/21 KO) que hace poco se coronó campeón F.I.B. supergallo derrotando a Jonathan Romero. Y no me olvido de Gabriel Campillo, que le ganó a Hugo Garay por el título A.M.B. semipesado.
– “Maravilla” tiene lesionado un oído, problemas en la rodilla izquierda y en las manos, además de mostrar fragilidad en la piel del rostro ¿Las lesiones lo condicionan?
Sin dudas. Por eso Sergio se está tomando todo este tiempo para reponerse. Ahora está en España donde tiene sus médicos. Pero él igual sigue entrenando. No puede parar nunca. Es el mejor.
– ¿Alguna vez tiraste la toalla?
Nunca. Yo, a mis pupilos, los presento bien preparados. Si no están en condiciones, no pelean. A mi me gusta ganar. Siempre apuesto a ganador. Fijate que yo debo ser el único que se mantuvo tranquilo cuando Chávez (Julio César) derribó a Sergio, porque en la mirada me di cuenta que estaba recuperado. Que había sido un golpe, nada más. Y la pelea terminó con Sergio pegando.
La entrevista terminó. Al alejarse, Pablo Sarmiento parecía inmerso en un mundo de maravillas. Calzó el sombrero y emprendió la retirada, como si hubiese sonado el agite de la campana con el conocido “segundos, afuera”.
¿Cómo, dónde y cuándo?
Inevitables, caen de maduras las preguntas sobre Sergio “Maravilla” Martínez. Nadie mejor que su entrenador, Pablo Sarmiento, para ponerle claridad al futuro del boxeador.
“Sergio tiene todo este año para recuperarse. Lleva muchos años en el boxeo y yo siempre digo que si se retira es por sus lesiones y no porque él lo quiera. Volverá a pelear en abril, más o menos. ¿Con quién? Hay varios candidatos. ¿Dónde? Por todo lo que mueve Sergio, en Buenos Aires o en Nueva York. ¿En Las Vegas? No".

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