viernes, 12 de agosto de 2016

ALBERTO MELIÁN: "Te Bajás y ya Estás Pensando en Ganar la Próxima Pelea"



El diario "LA VOZ DEL INTERIOR" publicó la nota de Eugenia Mastri a Alberto Melián que reproducimos a continuación.

Cuando Alberto Melián atravesó los 14 años su vida entró en una etapa de crisis. No pasaba nada raro, ni era una situación catastrófica, pero el pequeño hijo de Jorge y Stella Maris, que andaba a las piñas en el colegio, decidió dejar de estudiar y abandonar el fútbol. ¿Entonces?
La historia no pasaba por las aulas, que perdían un alumno; ni por las canchas de Ferro, Argentinos Juniors o All Boys, que se quedaban sin un zurdo veloz.
Puertas adentro de la casa de los Melián la preocupación era el rumbo que tomaría la vida de Alberto. Y fue el propio adoles­cente nacido en Villa Dolores el que encontró la respuesta y su madre quien le ayudó a darle forma. Su padre, que fue campeón sudamericano de boxeo y conocía el paño, no terminaba de confiar en que su hijo pudiera tolerar tanto sacrificio.
Pero “Impacto” lo hizo, y aquel jovencito revoltoso que se inscribió en el gimnasio de la Federación Argentina de Box acompañado por su madre, se convirtió en un boxeador hecho y derecho que siente felicidad al saber que su familia está orgullosa de él.
Y ese orgullo se transformó en aliento el jueves en el Pabellón 6 del complejo Riocentro, donde debutó en los Juegos con una victoria por fallo unánime sobre el ghanés ­Abdul Omar. Y se había hecho aguante los días previos, estando al lado de “Impacto” pero sin estar. “Mi familia llegó hace unos días y aún no los pude ver. Es tan grande la preparación y la concentración que llevamos, que aún no estuve con ellos”, contó después de la pelea, aún con la cara y el corazón hinchados.
“Hay que dejar muchas cosas de lado para estar enfocado en esto, pero creo que va a traer una satisfacción enorme”, planteó después. Él sabe que se trata de un instante. Después de la ducha se podrá reencontrar junto a su gente.
“Mamá, papá, hermana, novia”, todos fueron parte de su rincón. No en el ring, donde lo acompañó Julio García como desde el primer día de boxeo en aquellos conflictivos 14 años.
Pero los Melián fueron parte de su equipo, como siempre, y se ubicaron en una arista del estadio con una enorme bandera argentina que no se dejó de mover. Adentro del cuadrilátero Alberto parecía reflejar los movimientos de estandarte que está tan feliz de representar. Su entrenador le había pedido que saliera decidido, que tome la iniciativa.
Él cumplió con el plan. Estuvo veloz, preciso y no dejó de moverse. Como la bandera que agitaba su gente al grito de “Vamos, Albert”. Sólo le faltó su pequeño hijo Thaiel (2), quien se quedó con su madre en Argentina.
Pero “Impacto” se golpeó el pecho y le dedicó la victoria.
Primer paso
El cordobés sorteó el jueves el primer escollo en la categoría hasta 56 Kg. para avanzar a octavos de final.
“En el rincón me pidieron que acorte la distancia, y obedecí. Una vez que ya sabía que íbamos ganando, tratamos de trabajar más con bloqueos y contraatacar al rival”, contó sobre su plan de pelea frente al ghanés.
“Le doy mucho valor a esta victoria, pero estos son triunfos que no se pueden festejar. Lo celebrás arriba del ring cuando te dan el fallo, pero te bajás y ya estás pensando en ganar la próxima pelea”, aseguró el boxeador de 26 años.
Lo que sigue en su horizonte es el combate del domingo frente a Bile Mhamdi (Túnez).
Él, quien desde que se bajó del ring en Londres 2012 “sólo quería ser olímpico otra vez”, ya cumplió su objetivo. Pero el sueño sigue. A Alberto el boxeo lo salvó y ahora él quiere regalarle una medalla.

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