viernes, 23 de mayo de 2014

FABIO "LA MOLE" MOLI: "Quiero Comer un Asado con el Chino Maidana"


El diario "DÍA A DÍA" publicó una nota de Julio Moya a Fabio "la Mole" Moli, que reproducimos a continuación.

La primera trompada que se comió la Mole Moli fue cuando le asomó ante la pantalla de la computadora y su boca un “sanguchazo” de milanesa, completito. Y no se pudo recuperar el boxeador de Villa del Rosario. Cómo se relamía sonriendo. “Mirá qué pedazo de sanguchazo, jaaaaaa”, decía la Mole que lo contemplaba como si se tratara de una obra de arte.
“Después del puchero y el asado, la milanesa, qué ricas que son las milanesas”, dice la Mole chocando las palmas de las manos.
Todo esto fue cuando apenas calentaba motores en el videochat con los lectores a través de la web de Día a Día.
Fabio Eduardo Moli, de 44 años aún, se jactaba sentirse un pibe: “Mañana (por hoy) cumplo 45, mirá vos la puta madre, cómo se pasa el tiempo culiáaaa! jajaja”.
La frescura de Fabio tiene eso que roza lo que algunos tildan de “falta de educación”. Para otros, es la voz del guaso de la equina, o el del bar que se cruza de brazos frente a una cerveza y habla con ese lenguaje irreproducible.
“Yo he sido así siempre, auténtico. Yo les estoy muy agradecido a Rony Vargas y al Lagarto (Guizzardi) porque ellos me hicieron famoso en todo el país. Y a raíz de eso, terminé yendo a lo de Tinelli”, tiró la Mole.
Moli traspasó la barrera del campesino devenido en deportista, en boxeador, en campeón. Y se convirtió en la figura más mediática del año 2010. Lo conocieron en todos los rincones del país gracias al estentóreo micrófono de Marcelo Tinelli y se transformó en el “campeón” del certámen televisivo “Bailando por un Sueño”. Fabio, el que juntaba fardos en Villa del Rosario, levantaba el trofeo del campeón de la pantalla.
“Fue una locura. Yo estaba con Tinelli y lo veía sólo en el piso, nunca en ningún otro lugar. Yo me preparaba mucho con Marianita Conci. Tinelli abre puertas. Era impresionante mi loco, a dónde iba chupaba y morfaba gratis”.
– ¿Y cómo diste con Tinelli?
Un día estoy comiendo con la Negra en Carlos Paz y pasa Rony y me dice mientras me abrazaba y me daba un beso: “Fabio, te va a llegar una llamada muy importante”. Yo decía qué será este y justo aparecieron el Chato Prada y Hope (productores de Tinelli) y así empezó todo.
Las puertas se abrieron al gran público. La Mole se animó al teatro. Hizo temporada. Se convirtió en un animador social. Y a la gente le gusta. Lo compra.
– ¿Qué hacés ahora?
¿Ahora? Toy al pedo, jaja. No hago ni bosta. No tengo más bar, perros (galgos), caballos, nada mi loco. Llevo a los chicos al colegio. Hago presentaciones, sigo con el teatro, me las rebusco y entreno.
Uno de los sucesos deportivos recientes en la vida de Fabio Moli fue su inclusión en el ciclismo. Participó de la tradicional competencia del Río Pinto. “Fue hermoso, durísimo. Hice el recorrido en cinco horas y me propuse en la próxima hacerlo en tres horas y media”, cuenta. “Desde chico hice bicicleta. Me gusta. La disfruto y me sigo entrenando, ahora como hace frío salgo a andar más al mediodía”, agrega, otra pasión.
El boxeo, un gran amor. Moli dice que se veía todas las peleas. Le gustaba mucho esa camada enorme de campeones como Hagler, Leonard, Durán, Hearns y al entrañable Martillo Roldán. Y también dice que va a volver a pelear con Domínguez y que va a recuperar los cinturones pesado.
– ¿Cómo ves el boxeo de hoy?
La verdad que estoy muy contento. Tenemos grandes campeones como el Chino Maidana y Lucas Matthysse que va a volver a ser campeón. Y Maravilla también me gusta su carrera y lo que dice. Me gustaría comer un asado con el Chino. No lo conozco, nunca nos juntamos. Me encanta como es. Habla de la madre, la hija y su pueblo Margarita. Es un chico muy bien, me gustaría comer un asado con las familias.
– Un lector te pregunta otra vez si te tiraste contra Klitchko.
¡No! Me preparé mucho para eso. Me tocó, no sé, pero me caí, no me pude levantar más.
Volver y... campeón. Fabio Moli dice que quiere volver a ser campeón argentino de peso completo. Y para eso aún se entrena. “Yo no he dejado el boxeo. Pienso seguir y recuperar el título. Ahora me voy a presentar el 6 de junio en Tandil”, cuenta Fabio. La Mole combatirá con Miguel “Cachete” Morales y también tiene programada un nuevo combate el 16 de julio, aún sin rival a designar en el sur argentino. “Estoy bien. Yo hago guantes todos los días. Voy al gimnasio, trabajo todos los días físicamente, nunca he dejado de entrenarme. Siempre hago algo”, cuenta el pugilista que promete recuperar el argentino y también el sudamericano y, claro, combatir contra Marcelo Domínguez.
Con Gringo Dáscola duerme sin sábanas. Fabio Moli tiene un entrañable amigo, que nació en el boxeo: se trata de Jorge Dáscola. El Grindo protagonizó con la Mole el duelo más histórico y recordado en la historia del pugilismo cordobés. Un “Talleres-Belgrano” del boxeo. “Yo le quería arrancar la cabeza. Fueron unos peleones con Dáscola y hoy es como un hermano”, tira Moli.
En aquellos tiempos, Bladimiro Sodero, un abogado empresario del interior le había puesto el ojo a la Mole. “Siempre me ayudaron, Sodero, el doctor Lerda. Siempre me dieron una mano, como Blangino que en las peores me ayudó, pero siempre estuvo”, recuerda con nostalgia y alegría la Mole Moli. El boxeador transformó su vida con lo que consiguió fuera del ring, como su incursión en el teatro y en la televisión. Y allí, Dáscola, aquel viejo rival de los cuadriláteros, se transformó ni más ni menos que en su representante.
Todo lo que hay que gestionar con Moli, hasta hoy, lo maneja Jorge Dáscola. “Con el Gringo Dáscola yo duermo sin sábanas. No tengo nada que decir, es así. Siempre estuvo conmigo, ayudándome, mano a mano. Y hasta hoy está, es un amigo, un hermano”, dice la Mole Moli.
La familia, lo mejor. “La Negra me aguantó de todo. Pero hace 25 años que tomamos mates juntos a la mañana temprano. Antes era con brasero y ahora prendemos la hornalla, puaaaa! jaja, ahora tenemos sillas acolchadas”, dice Fabio. Que habla de la familia siempre. Que le pide a los hijos que no se metan en el boxeo. Y que estudien, que se pongan las pilas con el estudio: “Es lo mejor, mis hijos y mis nietos, que si no estudian que laburen bien, nada más. Yo con la Negra soy muy feliz, una gran mujer”.