viernes, 11 de febrero de 2011

DIEGO LINARI: "El árbitro debe aprender de los mejores y aprender de sus propios errores"


La Unión de Periodistas de Boxeo de la República Argentina (UPERBOX) premió como Mejor árbitro profesional del año 2.010 a Diego Linari, árbitro de la Asociación Santafesina de Boxeo, pero que hizo sus primeras armas en nuestro Provincia, mas precisamente en Carlos Paz, en la época en que estaba radicado en Córdoba.
En el Blog "Gancho y Cross" se publicó hoy una nota de Enrique Rodríguez a Diego Linari, que reproducimos a continuación.

-¿Qué significó para vos la obtención del premio Firpo que entrega anualmente la UPERBOX como mejor árbitro argentino de 2010?
-Este premio es una caricia a la autoestima y un reconocimiento al esfuerzo y al trabajo que nos une con mi padre Ricardo Linari -que es técnico de boxeo- y con todo el boxeo de Santa Fe.
-Los aficionados de Buenos Aires no suelen observar detenidamente a los árbitros del mal llamado “interior”; por esa razón, nos gustaría que te presentes: ¿dónde naciste, cuántos años tenés y cuánto hace que sos árbitro profesional?
-Nací en Santo Tomé, Santa Fe, tengo 45 años y hace ocho años que soy árbitro profesional.
-¿Y cómo se despertó tu pasión para dedicarte a una actividad tan cuestionada y con tan pocos adeptos?: ¡al igual que en el fútbol, ni hinchada tienen los árbitros!
-Me inicié por una cuestión de darle una mano a mi papá, que es un hombre muy conocido allá en el mundo del boxeo ya que lo inició a Marcos Maidana.
-A los boxeadores siempre le preguntamos: ¿cuál fue tu mejor pelea? O ¿en qué fallaste?, ¿qué te falta mejorar?: ahora te toca el turno a vos: Cuál fue tu balance de 2010?
-Siempre hago balance de todas las peleas que hice. A veces unos está más lúcido y otras no. No marco “peleas malas” y “peleas buenas”, sino que saco para mí lo mejor y lo peor de cada una para autocriticarme y ser cada día más completo.
-Buen esquive, a lo Nicolino: repregunto cambiándote la pregunta: ¿qué pelea te marcó como árbitro, te gustó dirigir, ver como tercer hombre, la que te puso la piel de gallina?
-Sin dudas, el triunfo de Alejandro Falliga frente a Ulises López. Fue una pelea tremenda, un peleón y vi un nocaut espectacular. Sabía que debía tener cuidado como referí porque López tenía algunas mañas y hacía algunas trampas como agarrar y otras cosas. Tito Zelikovic me había advertido sobre los problemas que podía llegar a tener. Esa fue una de las peleas que me marcó porque tuve que estar muy atento a esas cuestiones y también debí actuar rápidamente por semejante nocaut conseguido por Falliga. López quería seguir pero tenía sus ojos “cruzados”: el cuerpo ya no le daba pese a sus intenciones.
-¿Quién es tu modelo como árbitro?
-Miro mucho a todos los que puedo. En lo nacional, admiro a Jorge Basile por su forma de trabajar. También Rodolfo Stella y Luis Guzmán.
-¿Qué tiene Basile?
-Basile tiene mucho aplomo, pese a que todos podemos tener errores. Pero tiene una personalidad especial para determinar los fallos. Y uno trata de copiar aquello en lo que quiere mejorar. Por eso lo miro detenidamente y me nutro de su estilo.
-Basile es una persona activa, que se “mete” entre los boxeadores cuando hace falta e interviene enérgicamente: ¿eso lo ves como positivo o negativo?
-Por supuesto que es muy positivo. La función del árbitro es remarcar errores. Y, hoy por hoy, con el boxeo actual que tenemos, que no es alineado. El boxeo argentino es, mayormente, “dame que te pego”, se agarran y, así se ensucia la pelea. Entonces nos obligan a meternos. Y es allí donde Basile marca la diferencia con otros árbitros que caminan mucho y dejan que haya infracciones.
-¿Del tipo amateur, a ”zapallazo” puro?
-Exacto. No todos, pero mayormente pasa eso en buena parte de las peleas que nos toca dirigir. Por eso hay que estar muy atentos para cometer la menor cantidad de errores posible en cada pelea.
-¿Y Guzmán (retirado en 2008)?
-Muy buen árbitro, siempre muy aplomado con una chispa y una virtud tremenda.
-¿Quién te genera una sana envidia en el campo internacional?
-Sin dudas, Joe Cortez Jr.
-¿Por qué?
-Por la dinámica y por la forma de trabajar. Allí es donde uno trata de copiar para no quedarnos, no estancarnos y retroceder: el hombre, ya no solo el árbitro, debe ser inquieto para querer aprender cada día un poco más. Hay que aprender de los mejores y debe aprender de sus propios errores. Cuando no queremos aprender, ya no servimos para esto.